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Concepción del Sujeto Andragógico en y, para la Transformación de la Educación Universitaria

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Aportes del Enfoque andragógico en la visión emergente de la transformación de la Educación Universitaria: Concepción Ecoeducativa en, y para la Constitución del Sujeto Andragógico.

Elaborada por:® Neria Mercedes Zambrano Pérez, 2012

 Ensayo.
 

Introducción

 El enfoque andragógico se comprende, en parte, en los fundamentos biopsicosociales, por ser  mediante estos  que se generan aportes significativos en la visión emergente de la educación de adultos/as, la cual abarca  la operatividad del proceso orientación-aprendizaje, e, implica de una u otra forma, viabilizar el paradigma educativo que emerge, en este caso, interpretado desde la opción ecoeducativa. El nudo del análisis se centra en la comprensión de la  “Constitución del Sujeto Andragógico” asociada a la ecoeducación, con enfasís en el eje socioeducativo que la interpreta,  al entretejer las posturas, enfoques e idea de varios autores, lo que permite,  la elaboración de la presente producción escrita, a manera de entretejido teórico- reflexivo. Todo esto, con el objetivo de reflexionar sobre el sujeto andragógico que hoy  exigen el cambio y transformación  de la Educación Universitaria en y, para  la transformación social.. De allí, este ensayo, permite dar lectura de manera implícita a los principios y elementos que prefiguran la concepción del sujeto andragógico, así como, responder a: ¿Qué visión determina la posibilidad de constituir el sujeto andragógico/ Participante?  ¿Es necesario constituir la nueva concepción del sujeto andragógico/ Facilitador/ Facilitadora para transformar la educación universitaria, desde el proceso orientación aprendizaje en la educación de adultos/as ?  

                                              

Desarrollo

 Visiones: Emergente, Adelantada y Ecoeducativa

En el marco del paradigma emergente   la educación venezolana, se concibe  como un continuo humano y de desarrollo del ser social,  fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los de transformación social (art. 102. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999). De igual manera, en el proyecto social venezolano se plantea la necesidad de una educación popular y permanentemente que  permita asumir los valores y las conciencias genuinas del pueblo para convertirlo en ejemplo y hacerlo una potencia para la transformación profunda de nuestra sociedad. Por tal razón, formar a la ciudadana es un proceso continuo y sistemático de apropiación de saberes  y valores que determinan su posición vital, activa y creativa ante la vida pública  y, se expresa en las relaciones  que se establecen en los espacios sociales  de convivencia. Venet (2005).

Estos enunciados, coinciden con lo expresado por Adam (1977) cuando define  la andragogía como la ciencia y el arte de instruir y educar permanentemente al hombre en cualquier período de su desarrollo psicológico en función de su vida cultural, para lo cual ésta,  despliega su operatividad desde los principios y fundamentos que la constituye. Como ejemplo de ello, el autor cita las seis premisas básicas de la universidad experimental e innovante Simón Rodríguez, sintetizadas bajo los siguientes títulos:

1. El estudiante universitario es adultos auto-responsable de su aprendizaje y es, por ello, un participante del proceso al lado del facilitador.

2. Los núcleos educativos de la universidad se esparcen a través del país para satisfacer las necesidades educativas y contribuir al desarrollo y crecimiento económico local y regional.

3. El aprendizaje es vivencial y está fundamentado en la confrontación teoría-aprendizaje y centro de producción para facilitar el autofinanciamiento.

4. Nuestro máximo principio ético es la formación de una conciencia humanística de respeto al trabajo, amor a la naturaleza y dignificación del hombre mismo.

5. La jerarquía académica universitaria no está fundamentada en el autoritarismo de las organizaciones verticales. La horizontalidad y la participación son base de nuestra innovante organización andragógica.

6. La política y la metodología andragógica de aprendizaje de las instituciones de Educación Universitaria , cambia la estructura y baja significativamente los costos.

 Estas ideas inspiran, en parte, la reflexión para determinar límites y alcances de la formación pertinente a la práctica social que exige el paradigma educativo emergente en la educación de adulto/as, donde la subjetividad e intersubjetividad tienen especificidades que generan sentimientos, pensamientos y acciones. Abordar la reflexión y el análisis teórico –operativo del proceso de orientación aprendizaje, en particular, sobre los aportes que se desprenden de los fundamentos del enfoque andragógico, e, interpretarlos desde su diversidad, diferencialidad y lo plural de la acción educativa, en y con la necesidad de educar para la vida. Fundamentos que permiten comprender la andragogía  como ciencia, disciplina o cuerpo de conocimientos de la educación de adultos, que según (Adam 1997 en Brant 1.998. p. 52-60) son los siguientes:

 Fundamentos biológicos: El organismo del ser humano, en relación con otras especies se encuentra sometido a cambios orgánicos propios de su especie. La vida del ser humano se va desarrollando en diferentes etapas, ellas son: la prenatal, niñez, juventud, adultez y vejez. El crecimiento iniciado desde la gestación se completa en la adultez, en esta etapa los órganos llegan a su total desarrollo biológico, todas las partes del organismo llegan a su total desarrollo y funcionamiento anatómico. A su vez dentro de esta etapa se dan dos momentos: la culminación del desarrollo y crecimiento y el inicio del desgaste orgánico.

Fundamentos psicológicos: Estudios y aportes significativos de la psicología moderna han demostrado que en esta etapa de la vida del ser humano, éste ha alcanzado el desarrollo de sus facultades intelectuales, afectivas, y volitivas. El aprovechamiento máximo de las condiciones psicológicas se complementa con la capacidad de usar adecuadamente las condiciones de aprendizaje. Los sentidos, el sistema nervioso central y periférico, la producción hormonal y la memoria, comienzan su declinación, como lo explica la biología, paralelamente se desarrolla una mejor capacidad de uso.

Fundamentos sociológicos: de las condiciones que determinan la vida del hombre es su interacción social, la sociología estudia esta interacción, para interpretarla y comprender la función social del hombre y mujeres, sus deberes y derechos para consigo mismo y para con los demás. Pero no hay responsabilidad social sin conciencia social, esta conciencia no significa que debemos estar claros en el papel o rol que cada uno de nosotros tiene en la sociedad, sino que por el contrarío, conciencia para transformar lo que haya que transformar en la sociedad para el bien de todos. La sociedad constituye el ambiente natural del hombre, ya que éste no puede vivir aislado de los demás, por el contrario, convivir o vivir con los otros implica un proceso educativo y ético.

 Es evidente, los fundamentos biopsicosociales del enfoque andragógico,  expresan la visión emergente adelantada que perfila la definición conceptual, procedimental y actitudinal para la constitución del sujeto andragógico, el cual entre otros elementos, abarca a los rasgos más resaltantes del adulto, en este caso, los enunciados por Adam (1977) A saber: El ser humano adulto es capaz asumir una  vida autónoma en lo económico y en lo social; Posee un concepto de sí mismo, así  como, es capaz de tomar decisiones y autodirigirse; Juega un papel social, que conlleva responsabilidades desde el punto de vista económico y cívico;  Forma parte de la población económicamente activa y cumple una función productiva; Actúa independientemente en sus múltiples manifestaciones de la vida y; La inteligencia sustituye a la instintividad. El autor agrega que además de estas características más o menos universales, el adulto/a joven de hoy se presenta como altamente contestatario y conflictivo, cuestionante de la sociedad, la ciencia y la tecnología, rechazante de las actitudes paternalistas, dinámico, buscador de una calidad de vida humana con fuertes exigencias de que se le respete su posibilidad de crecer como persona y se le acepte como crítico, racional y creativo. En el contexto educativo rechaza la rigidez e inflexibilidad  con que es tratado por los profesores que frenan indirectamente el proceso de autorrealización, aspiración natural y propia de la juventud y de los adultos en general.

Sin embargo, los aportes del  enfoque andragógico en/para la constitución del sujeto andragógico/participante, ya pasada tres décadas, persiste la necesidad  comprender la emergencia de un paradigma educativo pertinente a las exigencias de cambio y transformación de la sociedad en el contexto de la educación de adultos/as sobre  la base del enfoque biopsicosocial andragógico de expresión humanística  que prefigura una opción ecoeducativa , por permitir, no solo el hecho de aprender, sino el promover un proceso de formación ecológica-humanística, lo cual, no cambia el eje del discurso de dichos fundamentos, pero si, el de los procedimientos y de los protocolos para constituir  un sujeto  adulto/a ecoeducado, es decir, formado para la participación subjetiva e intersubjetiva determinada por la nueva concepción de ciudadanía, trabajo, familia,  educación y vida completamente re-significados, con otro pensamiento y otra sensibilidad para su comprensión.

En la visión ecoeducativa es primordial reconocer/comprender que el planeta es un sistema ecológico en su más fundamental nivel, es un sistema integral, esto implica que todos nuestros sistemas naturales y culturales son subsistemas de este sistema ecológico, en la misma forma en que el corazón o los pulmones son parte del cuerpo humano. Todos los sistemas culturales son en sí mismos sistemas ecológicos, cada disciplina académica y campo profesional de trabajo tienen en el más fundamental nivel un carácter ecológico. El mejor sistema en cuanto a aprendizaje, sobrevivencia, autorregulación, desarrollo, conservación son los sistemas ecológicos, es por ello que debemos aprender de estos sistemas sus principios fundamentales y aplicarlos a la educación y la vida social en general (...) En esta línea de pensamiento la visión ecoeducativa incluye un cambio de valores, es decir, la nueva visión de la educación tiene un contenido ético sobre la cual se organiza, este cambio transita de la siguiente manera: De la independencia a la interdependencia, de la competición a la cooperación, de la cantidad a la calidad, de la expansión a la conservación, de la dominación a la cooperación, del individuo a la comunidad, de crecimiento a balance dinámico, de familia nuclear a familia humana. Gallegos, 1996, pág. 8

Por tanto, operar el enfoque   andragógico desde la visión ecoeducativa como paradigma emergente y generador de la  econstrucción del proceso social y de la teoría que lo sustenta, es enunciar una gramática de la educación de adulto/as realizando una crítica radical a sus preceptos especulativos a fin de establecer una reconstrucción eco-cognitiva /productiva/ afectiva de la existencia, para que la educación de adultos/as  deje de ser solo retorica. Por tal razón, construir un escenario sustentable para el ser humano  y de sus comunidades, fundamentado en la filosofía de la sustentabilidad bajo una visión ecológica de la vida sobre la tierra, comprende formar un ser humano  para:  el respeto por la vida en todas sus manifestaciones, la percepción holística de la realidad, la honestidad científica, interés genuino por la comunidad local, regional y global, búsqueda constante de la novedad, aprendizaje cooperativo, puntualidad e integridad personal, la justicia, la igualdad y la ética; Formar sentimientos para la alteridad, la esencialidad, el arraigo y pertenencia e identidad a una historiosidad, la dialogisidad, la cooperación, la libertad, la comprensión de la ciudadanía y de la dimensión subjetiva de la política y así, hacer de la vida individual y colectiva en el planeta tierra un espacio para la imaginación, la creación, para amar, para la felicidad … formar para la vida. En una sola palabra ecoeducar para constituir el sujeto andragógico requerido. Gallegos (1996), Zambrano (2008).

Constitución del Sujeto Andragógico desde la Opción Ecoeducativa

Constituir el sujeto andragógico desde la opción ecoeducativa, requiere que lo educativo y la educación operen en un continuo diferenciado como expresión de la complejidad social que movilice los y las participantes hacia una convivencia armónica basada en el respeto y la tolerancia, así como, en los valores éticos, entre otros. Todo ello logrado,  mediante la refundación (re-pensar y re-hacer) de la educación superior por ser el espacio en que se inscribe el enfoque andragógico y se pretende  se desarrolle el proceso de orientación  aprendizaje de una verdad lógica de la filosofía de la conciencia la cual fundamenta sus categorías en la relación sujeto-objeto. Refundación que se corresponda con la metamorfosis educativa del participante reflejada en la conformación de nuevas subjetividades  para la integración vital-cognoscitiva en la que haciéndose va “haciendo ser” su  individuación y colectivación dialógica/liberadora interpretada al  comprende el conocer, estando en el mundo y conociendo, que de alguna manera al conocer, tengo que pensar y al pensar tengo que reflexionar. Triada que sería el elemento fundamental para que el sujeto andragógico se constituya en una dinámica no de simple pasar un determinado contenido programático, sino la responsabilidad de un ser humano que tiene una relación con otro y este otro le da posibilidad de la alteridad y en conjunto llegaran a la mismidad, por lo tanto aquí ya no hablaríamos del alumno, ni del docente, sino de los y las participantes, de los facilitadores y facilitadoras. Adam (1977). Gallegos (op.cit)

La constitución del Sujeto andragógico/ participante se corresponde con la reestructuración de la lógica interna del quehacer andragógico, consustanciado con escenarios sustentable de formación o ecoeducación de adultos/as, en que se reconoce que para quien aprende el conocimiento académico siempre es, en parte, subjetivo. Para que algo se convierta en verdad debe ser apropiado por una conciencia subjetiva. Eso es, debe ser escogido, antes de que se convierta en verdad para esa conciencia. El conocimiento no es simplemente algo objetivo que se presenta para que sea aprendido, tampoco es algo solamente funcional y útil para regular la experiencia. En el fondo, el conocimiento sólo se convierte en conocimiento para el individuo cuando su subjetividad se apropia de él y lo incorpora en su vida personal. En este sentido, el sentimiento del individuo hacia la "verdad" y las razones científicas, es tan importante como su comprensión cognitiva; por lo tanto es fundamental que se le abran posibilidades al participante de  afirmar su punto de vista personal y subjetivo como un ser formado para repensar la sociedad, para recomponerla en la necesidad ontológica de establecer qué es el ser y para qué el ser social-educativo. El ser tiene que recuperar el espacio de vida, fundamento cultural basado en las expresiones de la subjetividad, en el encuentro con los otros.  Zambrano y Rubio (2007).

Este proceso de subjetivación acontece por cuatros pliegues: el de la sustancia o la parte material de nosotros mismos, el de los modos de sujeción o el de poder; el de la actividad autoformadora o el saber en tanto relación de lo verdadero con nuestro ser; y el del afuera o finalidad, según el cual el sujeto espera algo de sí. Ahora bien, es para Foucault (1991) el pliegue singular, un adentro del pensamiento coextensivo con el afuera que se va doblando en procesos y variables históricamente. Esas variaciones configuran modos irreductibles de subjetivación. De manera que cuando hay pliegue hay subjetividad, se instaura "un modo en que el sujeto hace la experiencia del sí mismo en un juego de verdad en el que está en relación consigo mismo".

Un escenario sustentable de formación o ecoeducación en el que se constituye el Sujeto andragógico/ participante, como ser humano se le debe permitir desarrollar en su contexto la dialogicidad y la solidaridad, debido a que los hombres y las mujeres son una historia de vida que se interrelaciona con sus semejantes, un ser espacio temporal que se identifica con su tiempo, es de un espacio que se desarrolla en esa temporalidad y es abierto a la experiencia que lo hace identificable con su mundo de vida. Permitirle no sólo ser lo que está ahí sino lo que está siendo. En este escenario, debe haber un espacio para la alteridad como forma de pensar desde el sí mismo, para romper con algo que se sabe predeterminado, y que debe dar paso al “otro” que está en el “nosotros” y que puede constituir el inicio de una nueva posibilidad en el lenguaje de la pedagogía, percibida como una pedagogía del sentimiento y pedagogía crítica. Un escenario que le Permita:

…ser-en-el-mundo, ser-con-otros y ser-inconcluso. El hombre ser-en-el- mundo significa que él está relacionado esencialmente con su tierra, un ser espacio-temporal, individuo en continua interacción con su medio. El hombre es un ser social. El hombre situado en el mundo, se encuentra en el mundo con otros. Existe como ser-ahí, como experiencia vivida, como situacionalidad y como ser-con-otros. Sánchez Gamboa 2001, pág. 94

Un escenario de ecoeducativo privilegiado por la sustentabilidad  fundamentada en el principio de alteridad en el que se constituya el Sujeto Andragógico adulto/a facilitador o participante, prefigura un enfoque andragógico consustanciado con  los fundamentos biopsicosociales de la andragogía, a fin de ir  posibilitándole  como sujeto, estar implicado y disfrutar de la aprobación del mundo desde el punto de vista de la preservación y extensión del organismo social. Esta aprobación, está presente en las relaciones humanas entre el Yo/sujeto y el Otro (nuestro propio organismo y el mundo/objeto o realidad como sistema integrado). Por mucho que el sujeto permee el objeto, por mucho que realice o desarrolle asimilando el objeto, el sujeto sigue siendo sujeto y el objeto, objeto. El Otro también es objeto, nunca es Yo, pero es un sujeto-objeto y nos relacionamos con él como sujeto activo, es el otro YO. Sábenos que el otro es tan YO como nosotros, nos reconocemos a nosotros mismos en el otro. Antinomia que experimentamos en el momento que el otro comprenda nuestros sentimientos en toda su concreción y  complejidad, además que se implica con la misma intensidad que nosotros. Experimentar  que el sentimiento del otro equivale al mío,  esa equivalencia que da gran satisfacción. De allí, la necesidad que tenemos de expresarnos completamente y de entender y/o comprender  completamente al otro. (Heler, 1979, en Zambrano, 2008)

Por esta razón,  la ecoeducación concebida  como opción emergente del paradigma educativo, determina la necesidad de construir el  conocimiento  con el “otro”. Para esto, el Sujeto andragógico- participantes/facilitadores- deben constituirse para la vivencia educativa-comunitaria. Vivencia, interpretada  como el esfuerzo que se comparte en el mundo de la vida social. En este plano, afloran las relaciones intersubjetivas, donde el Sujeto Andragógico mediante el proceso orientación aprendizaje recibido  en la institución de educación superior,  amplía su función social, no sólo por lo que representa el  trabajo intelectual en la formación académica tanto del facilitador/participante, sino también, por incidir en el desarrollo de la familia y la comunidad en que se encuentra enclavada la institución, con la idea de convertir las partes involucradas en un lugar de encuentro afectivo y solidario, de confianza, seguridad y establecimiento de relaciones sociales que propicien medios interesantes, atractivos enfoques, el trabajo colectivo, donde sea grato vivir los valores y compartirlos desde diferentes visiones  individuales, grupales, colectivas y hasta comunitarias, a fin de que éste no sólo interpreta sus propias acciones, sino las acciones de los demás sujetos educativos (participantes, facilitadores, comunidad) con quienes interactúa. La manifestación del ser educativo en los espacios intersubjetivos, se puede concebir como la búsqueda de aprendizajes en una enseñanza sin fines predeterminados, pero constitutiva de encuentros de saberes, que aun manejados por el facilitador, crean posibilidades en/para la ontocrea-ti-vida. Cooper (1978). Ugas (2003)

En este sentido la constitución del sujeto andragógico en el marco de la opción ecoeducativa como paradigma emergente, comprende  coopera con el propósito de rescatar a los “otros”, a su identidad y, a su pluralidad, rescatarlos de la exclusión. Es decir, El enfoque andragógico sustentado, en parte, en los fundamentos biopsicosociales de la andragogía   debe permitir el surgir de la identidad del sujeto andragógico (participante, facilitador y comunidad)  en tanto se produzca la transversalización de saberes disciplinarios con saberes de la cultura vivida. Así, se podría encontrar una razón de vida en la construcción de significados sobre procesos reales, y, en la práctica de una educación para la libertad. La relación entre “otros” vincula la necesidad de ser libres, sentir, amar, valorar desde el interior del “nosotros” y desde el interior de la institución educativa. No se trata de liberar a unos y no liberar a otros, se caería en la misma racionalidad que se critica, sería debate entre lo “otro” de nosotros y lo “otro” de los “otros”. Hay que aceptar la diferencia, no se puede encontrar el interior que somos y rechazar lo exterior que son otros. En este caso son diferentes “otros”, los que al pensar en una educación “otra” asumen un proyecto para darle contenido a la educación de adultos/as /andragogía, de estos tiempos, y, se constituye en una posibilidad por-venir.  Touraine (2001), Freiré (1996), Heller (1980), Cooper (1978).

Un escenario de orientación aprendizaje/formación de opción ecoeducativa privilegiado por  la sustentabilidad  fundamentada en el principio de alteridad en el que se constituye el Sujeto Andragógico/participantes /facilitadores/ comunidad, el reconocimiento de los “otros” desde contextos éticos, políticos y ciudadanos atraviesa distintas dimensiones analíticas, una de ellas dice, relación con la oposición entre los conceptos de: asimilación e integración. La asimilación cultural implica que se permita al diferente ser asimilado por la cultura dominante. El concepto de integración, por su parte, supone incorporar a personas que se consideran diferentes en la corriente de la vida social para que sean tratadas y asumidas como un “igual”, atendiendo a sus “formas diferentes”. Se desprende de ambos casos que la relación entre el los ecoactores (participantes, facilitadores, comunidad) debe caracterizarse por la igualdad, una relación compartida de actitudes, responsabilidades y compromiso en búsqueda del aprendizaje y el conocimiento, así como, por la motivación que despierte la creatividad y la sensibilidad de las emociones  de los sujetos, relaciones privilegiadas  por la horizontalidad de sus relaciones y participación. Ello determina el respeto a sus códigos culturales, y la consideración de su deseo particular de ser tratado. Integrar al “otro” diferente, significa no asimilarlo a la cultura dominante, sino “tratarlo como igual en el contexto de respeto político cívico desde su diferencia.   (Cortina, 2003), Freiré (1996), Cooper (1978).

 Debemos ir desde la universalidad del principio de justicia a la particularidad de la autenticidad. Las adhesiones raramente se suscitan con teorías racionales, y más precisan para despertar apelar a lazos ancestrales de pertenencia, a esas raíces históricas y tradicionales que constituyen la otra cara del alma. La identidad de las personas…cuenta en nuestros días y en nuestras sociedades con un componente irrenunciable, la igualdad de todos los ciudadanos en dignidad; pero cuenta también con esos elementos específicos de cada individuo y cada comunidad étnica, religiosa o nacional a la que pertenecen, y que son los que les proponen formas de vida buena. Cortina, 2003, p. 31.

Conclusión

            Finalmente, en el marco del análisis concebido como entretejido de las ideas y  reflexiones expuestas, se pretende contribuir en parte, sobre la comprensión de la importancia de re-pensar y re-hacer en el marco de visión emergente de la educación asociada al proceso de trasformación de la educación universitaria, y, sobre la base de la opción ecoeducativa, concebir la educación de adultos/as, en efecto, la constitución del Sujeto Andragógico / participante  requiere de un  Sujeto Andragógico/ facilitador o facilitadora que se atreva a inventar, sea ejecutor de lo innovante, que aprenda explicando y explique reflexionando, que sea un reconstructor de saberes epócales, capaz de examinar y re-examinar, regular y modificar tanto su propia práctica como a sí mismo, a fin de que genera a partir de la ruptura con lo que se es, piense y argumente éticamente en torno a estas prácticas de transformación. Por tanto, involucre el conocer, el reflexionar y el pensar y genere un proceso de orientación aprendizaje dirigido a crear conciencia, vocación, sentimiento y amor por el proceso educativo, la formación  integral y desarrollo humano , a fin de responder a las expectativas sociales en materia de cambios y transformaciones de la realidad. Es decir, que interprete el enfoque andragógico en la visión emergente de la educación, en este caso, asociado a los principios del paradigma de la sustentabilidad / ecoeducativo. Que  sea capaz de modificar su concepción del mundo y  reflejarlo en su proyecto de vida, sólo así, modificará entonces su entero horizonte de comprensión y de sentido al orientar el aprendizaje de adultos/as, en efecto, estas capacidades y habilidades lo llevará a asumir responsablemente los fundamentos del enfoque andragógico, desde la apertura de nuevos sentidos de la práctica, la formación,  la subjetividad e intersubjetividad  andragógica , que sostendrán lúcidamente los pasos a emprender fortalecidos por la comprensión y el dialogo 

Lo más importante en ecoeducación es contar con un sujeto/ andragógico facilitador o facilitadora capacitado para trabajar y actuar responsablemente, esto significa asumir la práctica de los fundamentos que sustentan el enfoque andragógico y desarrollarlos integrados a la  practicar  de los principios contenidos en la visión y misión ecoeducativa, estas, solo se pueden consolidar a través de una acción cotidiana y responsable el accionar el proceso de orientación aprendizaje  que visione los procesos sociales en una intrincada red de construcciones – reconstrucciones, entre y desde lo amoroso-sentimiento/emoción de lo humano, con vocación, ética, conciencia e intuición.

Lo fundamental es que el sujeto andragógico/ facilitador oriente al Sujeto Andragógico/ participante  en/para  que participe activamente y de manera conjunta por el cambio en sí mismo y en su realidad social. 

 

Bibliografía Consultada

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Zambrano, Neria  “Breve interpretación de la teoría del sentimiento” de Heller, Agnes (1980) Teoría del sentimiento.  Barcelona: Fontamara en Foro Unidad I, curso visión emergente de la educación. Maestría en Educación Robinsoniana, Venezuela: UNESR 2008.

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